Según un índice calculado por AtlasIntel, el riesgo político del país alcanzó un puntaje de 55 en noviembre, superando a Argentina y Colombia y equiparándose con Perú. Este índice, que mide la inestabilidad institucional, el conflicto social, la delincuencia y la corrupción en una escala de 0 a 100, muestra un deterioro significativo desde el puntaje de 47 registrado en octubre. El aumento se atribuye a una serie de factores que han erosionado la confianza pública. Entre ellos, se destaca la violencia crónica de los cárteles, ejemplificada por el asesinato de 10 alcaldes en lo que va del año, incluido el de Carlos Manzo en Uruapan, Michoacán, que desató una ola de protestas de la “Generación Z”. La encuesta de AtlasIntel revela que el 77% de los consultados considera probable un aumento en los ataques de pandillas y un 72% espera más protestas violentas en los próximos seis meses. La percepción de corrupción también es un factor clave, con un 71% de los encuestados esperando más revelaciones de fraudes a gran escala. Este clima de descontento ha impactado la popularidad de la presidenta Sheinbaum, cuya aprobación cayó del 64% en octubre al 61% en noviembre, mientras su desaprobación subió del 29% a casi el 35%. La renuncia del fiscal general Alejandro Gertz Manero, vinculada a un escándalo de contrabando de combustible, también es citada como un factor de inestabilidad.