Esta declaración representa una fuerte presión externa sobre la administración de Claudia Sheinbaum, cuyo gobierno depende en gran medida de la estabilidad comercial con su principal socio. Durante una rueda de prensa, Trump afirmó que el tratado “vence en aproximadamente un año” y que su gobierno decidirá si “lo dejaremos vencer o tal vez lleguemos a otro acuerdo”. El mandatario retomó su narrativa de que México y Canadá “se han aprovechado” de Estados Unidos, culpando a administraciones anteriores por acuerdos que considera perjudiciales. Aunque el T-MEC tiene una vigencia hasta 2036, incluye una cláusula de revisión obligatoria en julio de 2026, momento que Trump podría utilizar como palanca de negociación. La amenaza coincide con el inicio de audiencias públicas en EE.

UU. para preparar dicha revisión.

El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, ha expresado confianza en que el tratado “va a sobrevivir”, siguiendo la línea de la presidenta Sheinbaum de mantener “perseverancia, firmeza y sangre fría”. La propia presidenta tiene previsto un viaje a Washington para el sorteo del Mundial 2026, donde podría tener un primer encuentro, aunque “muy breve”, con Trump, en un contexto de crecientes tensiones comerciales.