Johnson señaló que para lograr desarticular a los cárteles “se requiere mantener una colaboración, coordinación y capacitación constantes, pues sólo a través del trabajo conjunto es posible obtener mejores resultados”.
Este llamado público subraya la creciente presión de Washington para que México adopte una postura más contundente y estructural contra el crimen organizado, en un contexto en que el gobierno estadounidense ha designado a algunos cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. La intervención del diplomático en un foro de esta naturaleza, usualmente a puerta cerrada, se interpreta como una señal clara de las expectativas de Estados Unidos en la nueva etapa de la FGR y en la cooperación bilateral en materia de seguridad, enfatizando la necesidad de ir más allá de las detenciones de bajo nivel para atacar las estructuras de poder de los grupos delictivos.













