La reunión, celebrada en Washington D.C. en el marco del sorteo del Mundial de Fútbol 2026, se centró en la cooperación comercial y la inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

El encuentro trilateral, que duró aproximadamente entre 45 minutos y una hora, fue calificado por los tres líderes como “positivo” y “productivo”.

Aunque no se alcanzaron acuerdos específicos, se pactó “seguir trabajando juntos para temas comerciales con nuestros equipos”.

La presidenta Sheinbaum destacó la cordialidad de la conversación y la oportunidad que representa el Mundial para los tres países. Por su parte, Trump, en declaraciones posteriores, afirmó que la charla fue “muy productiva” y que se habló “principalmente de comercio”, además de elogiar a Sheinbaum como una “buena mujer” que realiza un “muy excelente trabajo”. Este tono contrasta con las amenazas previas del mandatario estadounidense, quien en vísperas de la reunión sugirió que podría dejar expirar el T-MEC en 2026. La reunión se produjo en un contexto de tensiones comerciales, incluyendo la imposición de aranceles estadounidenses del 50% al acero y aluminio mexicanos, una medida que Sheinbaum ha calificado de “injusta e insostenible”. A pesar de la diplomacia mostrada, analistas señalan que la etapa más difícil de la negociación del T-MEC está por venir, ya que coincide con los tiempos político-electorales en Estados Unidos y aún no se han abordado formalmente temas contenciosos como la reforma al Poder Judicial en México y la política energética que prioriza a Pemex y CFE, puntos de fuerte reclamo por parte de organizaciones empresariales estadounidenses. Sheinbaum, sin embargo, reafirmó su confianza en la continuidad del tratado, argumentando que “ambas economías nos necesitamos para poder competir con otras regiones del mundo”.