En una entrevista reciente, el presidente Trump insistió en que estaría dispuesto a ordenar ataques militares dentro de México y Colombia para combatir a los cárteles del narcotráfico, a los que considera responsables del tráfico de fentanilo. Aunque ha amenazado con acciones unilaterales desde su campaña de 2024, sus declaraciones recientes, en el marco de una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que recupera la Doctrina Monroe, intensifican la presión sobre México. Esta postura beligerante de Washington, sumada a la innegable violencia en la frontera sur, coloca al gobierno mexicano en una posición compleja, obligado a demostrar control sobre su territorio mientras negocia la cooperación en seguridad con un socio que no descarta la intervención directa.