Un nuevo movimiento autodenominado “Generación Z” ha surgido en el panorama político mexicano, convocando a manifestaciones en la Ciudad de México para expresar su descontento con el gobierno actual. Las convocatorias, realizadas principalmente a través de redes sociales, han logrado movilizar a jóvenes y ciudadanos de diversas edades, marcando un cambio en las dinámicas de protesta y la articulación de la oposición. La marcha, programada para el 14 de diciembre desde el Ángel de la Independencia al Zócalo, ha recibido el respaldo público del expresidente Vicente Fox Quesada. A través de un videomensaje, Fox hizo un llamado a la ciudadanía a involucrarse, afirmando que “es momento de líderes ciudadanos, no de gobernantes mediocres”. En su mensaje, el exmandatario panista criticó las “decisiones tomadas desde un escritorio sin ver la realidad de la gente” y aseguró que “México no está cansado.
Está despierto”.
El apoyo de una figura política de su talla, aunque controvertida, otorga una nueva dimensión al movimiento, vinculándolo con la oposición tradicional y generando un debate sobre la autenticidad y los intereses detrás de la protesta. Los organizadores de la marcha insisten en su carácter apartidista, buscando distanciarse de figuras como Fox, mientras que el gobierno y sus simpatizantes la descalifican como una operación financiada por la oposición.
Este fenómeno refleja una reconfiguración de las fuerzas opositoras, donde nuevos actores juveniles y figuras políticas del pasado intentan capitalizar el descontento social.
En resumenUn movimiento juvenil autodenominado “Generación Z” ha convocado a una nueva marcha en la Ciudad de México, recibiendo el respaldo del expresidente Vicente Fox, quien llamó a la ciudadanía a involucrarse contra los “gobernantes mediocres”. Este suceso evidencia una nueva dinámica de oposición que combina la movilización digital de jóvenes con el apoyo de figuras de la política tradicional.