El Gobierno de México implementará un nuevo paquete arancelario a partir del 1 de enero de 2026, con el objetivo de proteger 350 mil empleos en industrias estratégicas como la automotriz, siderúrgica, textil y del calzado. La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, defendieron la medida como parte del “Plan México”, asegurando que no generará inflación y busca fortalecer el mercado interno sin afectar las relaciones comerciales con países asiáticos. La medida, que impone aranceles de entre 5% y 50% a más de mil 400 productos de países sin tratado comercial con México, se justifica por un desbalance comercial con Asia, región a la que México importa diez veces más de lo que exporta. Sheinbaum afirmó que la meta es “importar menos, exportar más” y que la decisión fue dialogada y respaldada por cámaras industriales como CONCAMIN, CANACERO y AMIA.
“No va a haber inflación ni en alimentos derivados de estas medidas ni en muchísimos productos”, aseguró la presidenta, añadiendo que se estima una recaudación de 30 mil millones de pesos anuales. El secretario Ebrard detalló que la estrategia busca elevar el contenido nacional en cadenas productivas, reforzar el sello “Hecho en México” y generar 1.5 millones de empleos bien remunerados.
A pesar de las justificaciones, la medida ha sido interpretada como un alineamiento con la política comercial de Estados Unidos y una respuesta a las presiones de Donald Trump, quien ha acusado a México de ser una “puerta trasera” para productos chinos. La reacción de China no se hizo esperar, acusando a México de proteccionismo y advirtiendo sobre posibles represalias.
En resumenEl gobierno de Sheinbaum lanza un paquete arancelario para proteger la industria y el empleo en México, en una medida que, aunque se presenta como una estrategia de desarrollo interno, es vista como una respuesta a las presiones de Estados Unidos contra China. La administración niega un impacto inflacionario, mientras busca fortalecer el mercado nacional y generar empleos.