Partidos aliados como el PT y el PVEM han manifestado su preocupación, advirtiendo que podrían competir en solitario en las elecciones de 2027 si no se respetan sus intereses. El senador Gerardo Fernández Noroña, figura prominente del PT, ha protagonizado recientes desencuentros con líderes de Morena, como Ricardo Monreal, a quien acusó de frenar el desafuero del priista Alejandro Moreno.

Estas fricciones se suman a las advertencias de los partidos aliados sobre los riesgos de la reforma. Ricardo Monreal ha reconocido que las propuestas de eliminar las diputaciones plurinominales y recortar el financiamiento público “podrían sacudir” la coalición. El PT ha sido claro en su postura: Reginaldo Sandoval Flores, uno de sus líderes, planteó que para mantener la alianza se requiere “reconocer errores y, en la selección de candidaturas, decantarse por los perfiles más calificados”, sugiriendo que no aceptarán una simple subordinación. La tensión es palpable, ya que tanto el PT como el PVEM han dependido históricamente de las posiciones plurinominales y del financiamiento público para mantener su presencia en el Congreso. La reforma, tal como se perfila, amenaza directamente su modelo de supervivencia política.

Mientras Morena argumenta que busca reducir costos y burocracia, sus aliados perciben un intento de consolidar un poder hegemónico que podría marginarlos, reconfigurando el mapa de alianzas y el equilibrio de poder de cara a las elecciones intermedias de 2027.