“No nos han atendido, no nos han cumplido con todo lo prometido”, le reprocharon los vecinos.

Sheinbaum se comprometió a “tomar cartas en el asunto”.

Este incidente evidencia la tensión persistente entre los megaproyectos del gobierno y las comunidades locales, cuyo apoyo es crucial pero a menudo condicionado a promesas que tardan en materializarse.

El tren al AIFA se convierte así en un símbolo de la doble cara de la modernización: un avance en infraestructura que, a su vez, visibiliza deudas sociales pendientes.