Durante una visita a la refinería de Tula, Hidalgo, Sheinbaum fue categórica al ser cuestionada sobre una posible intervención estadounidense.
“Ya saben ellos que esa no es una opción para nosotros, pero que estamos colaborando”, declaró.
La presidenta enmarcó la relación con Estados Unidos en un “momento de colaboración en distintos temas, particularmente en el de seguridad”, pero bajo un principio claro que ha repetido en diversas ocasiones: “Cooperación, sí; subordinación e intervención, no”. Parte central de su respuesta es el concepto de “responsabilidad compartida”, con el que exige a Washington acciones concretas.
“Nosotros evitamos y atendemos la inseguridad en México, la violencia, evitamos que lleguen drogas a Estados Unidos y ellos también deben evitar que lleguen armas a México y combatir a la propia delincuencia organizada que opera en Estados Unidos”, puntualizó. Con esta declaración, Sheinbaum contrapone la narrativa de Trump, que culpa exclusivamente a México por la crisis de drogas, y señala que la violencia en el país es alimentada por el tráfico ilegal de armas de alto poder desde la frontera norte y el alto consumo de drogas en la sociedad estadounidense. Esta postura ha sido una constante en su administración, estableciendo cuatro principios para el entendimiento con Estados Unidos: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y cooperación sin subordinación.











