Este esfuerzo culminó en un comunicado firmado por los gobiernos de México, Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y España.
El documento expresa una “profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela”, calificándolas como una contravención a los principios del derecho internacional y un “precedente sumamente peligroso para la paz”. La declaración conjunta también abordó las intenciones económicas de la intervención, manifestando preocupación “ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos”.
La presidenta Sheinbaum anticipó que este esfuerzo diplomático continuaría, señalando que “otros presidentes han estado buscándonos y ya pues más tarde o mañana veremos un posicionamiento adicional.
Es muy importante para América Latina mantenernos juntos”.
Esta iniciativa muestra un cambio en la dinámica de poder regional, donde México, junto con otras potencias como Brasil, busca articular una voz unificada que sirva de contrapeso a las acciones unilaterales de Washington, apelando al multilateralismo y a los organismos internacionales como la ONU.











