Este proyecto retoma propuestas impulsadas desde el sexenio anterior por Andrés Manuel López Obrador.
Según analistas, la eliminación de los diputados y senadores plurinominales es un punto central para Morena, ya que le permitiría “consolidar el poder, sobre todo en los estados”, al reducir la representación de las minorías políticas en los congresos. Esta medida genera tensiones incluso dentro de la coalición gobernante, ya que partidos como el PVEM y el PT han dependido históricamente de la representación proporcional para asegurar escaños. La propuesta de eliminar los OPLEs y centralizar la organización de todas las elecciones en el Instituto Nacional Electoral (INE) también enfrenta resistencia. El propio INE y los organismos locales han defendido su existencia como garantía de autonomía y conocimiento del contexto regional.
La oposición, particularmente el PRI, ha denunciado que esta reforma busca replicar el modelo venezolano, donde se modificó el sistema electoral para permitir “elecciones a modo” y debilitar a la oposición. “Morena quiere elecciones a modo y perpetuarse en el poder, sin límites ni contrapesos, para instaurar un gobierno igual o peor al que cayó en Venezuela”, advirtió el dirigente priista Alejandro Moreno.
El debate se perfila como una de las batallas legislativas más importantes de 2026, con implicaciones directas para las elecciones intermedias de 2027.











