La discusión sobre una nueva reforma electoral se intensifica, con la presidenta Claudia Sheinbaum reuniéndose con la Comisión Presidencial encargada del proyecto y la oposición advirtiendo sobre los riesgos para la pluralidad democrática. Se espera que la propuesta final sea presentada este mes para ser aprobada en el Congreso antes de que finalice marzo, con el fin de que aplique para las elecciones de 2027. La presidenta Sheinbaum sostuvo una reunión de casi dos horas con la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, liderada por Pablo Gómez, para revisar las conclusiones de los 70 foros de consulta realizados en México y Estados Unidos. Se perfilan cambios en cinco ejes principales: autonomía de los órganos electorales, equidad en la contienda, sanciones a trampas, blindaje contra el crimen organizado y una reconfiguración de la representación proporcional para evitar mayorías artificiales.
Una de las tendencias es transformar, pero no eliminar, las diputaciones plurinominales.
Por su parte, la oposición, a través de figuras como el diputado panista Alfredo Chávez y el dirigente de Movimiento Ciudadano, Francisco Sánchez, ha expresado una fuerte desconfianza, calificando el proceso como opaco y temiendo un “madruguete legislativo”.
Advierten que la reforma podría estar diseñada “a modo” para beneficiar al partido en el poder, especialmente al buscar reducir los espacios plurinominales. El INE, por su parte, reactivó la discusión interna para presentar su propia propuesta, enfocada en fortalecer la fiscalización y aclarar que no se le pueden aplicar los secretos bancario, fiduciario o fiscal.
En resumenEl gobierno de Sheinbaum avanza en la consolidación de una reforma electoral que se votaría en marzo, centrada en reducir costos y reconfigurar la representación. Mientras tanto, la oposición alerta sobre una posible reforma a modo y el INE prepara su propia contrapropuesta para fortalecer la fiscalización.