El estreno de “Frankenstein” en Netflix, dirigida por Guillermo del Toro, ha capturado la atención de la crítica y el público, posicionándose como uno de los fenómenos cinematográficos más discutidos del año. La adaptación del clásico gótico se ha convertido en un éxito inmediato en la plataforma, generando un intenso debate en redes sociales sobre su enfoque emocional y su fidelidad a la novela original. La versión de Del Toro, protagonizada por Oscar Isaac como Victor Frankenstein, Jacob Elordi como la criatura y Mia Goth, se posicionó rápidamente en el primer lugar de lo más visto en México. Sin embargo, la recepción ha sido mixta: mientras la crítica especializada elogia su “belleza visual”, su “estética gótica” y su profundidad temática, en redes sociales las opiniones se dividen.
Algunos espectadores la consideran una “obra maestra” y auguran un nuevo Óscar para el cineasta, mientras que otros lamentan que no sea más apegada al clásico de Mary Shelley. La producción, un proyecto que Del Toro anheló por más de 30 años, destaca por su meticulosidad, desde las locaciones en Escocia y Canadá hasta el maquillaje de la criatura, que requería hasta once horas de aplicación para Elordi. Más allá del terror, la cinta es descrita por su propio director como una “historia emocional” que explora el abandono paternal, la soledad y la búsqueda de comprensión. Este enfoque se refleja en el análisis de los críticos, quienes señalan que la película reformula el mito desde la compasión, convirtiéndolo en un “melodrama monstruosamente bello”. Elementos simbólicos, como el uso del color rojo en el vestuario o la presencia de la leche, han sido objeto de análisis, subrayando la capacidad de Del Toro para narrar a través de detalles visuales.
El resultado es una obra que, aunque no busca el horror convencional, sacude al espectador con su belleza y su reflexión sobre quién es el verdadero monstruo.
En resumenLa versión de “Frankenstein” de Guillermo del Toro se ha consolidado como un éxito de streaming que, si bien divide opiniones, destaca por su profunda carga emocional, su impecable producción artística y su capacidad para reinterpretar un mito clásico para las audiencias contemporáneas, centrándose en la humanidad del monstruo y la responsabilidad de su creador.