La controversia escaló cuando Omar Harfouch, quien renunció a su puesto de juez días antes de la final, calificó a Bosch de “falsa ganadora” y denunció un presunto fraude. Harfouch afirmó que el dueño de la organización, Raúl Rocha, tiene negocios con el padre de la ganadora y que se le presionó para votar por la mexicana. “Me dijeron que ‘será bueno para nuestro negocio’”, declaró el músico, quien prometió revelar más detalles en un documental.

A su renuncia se sumaron las de otros dos jueces, lo que alimentó las sospechas. En redes sociales, la conversación se dividió entre el orgullo mexicano y las acusaciones de “tongo”. En medio del debate, resurgió la llamada “teoría del vestido rojo”, una creencia popular entre los fanáticos que señala que las cuatro ganadoras mexicanas (Lupita Jones, Ximena Navarrete, Andrea Meza y ahora Fátima Bosch) han usado un vestido de ese color en momentos clave del certamen, considerándolo un amuleto de la suerte.