‘Lux’, que significa “luz” en latín, es un álbum conceptual de quince canciones interpretadas en trece idiomas, incluyendo fragmentos en latín, árabe y hebreo.
Su contenido abiertamente espiritual ha sido aclamado por figuras como el compositor Andrew Lloyd Webber, quien lo calificó como “el álbum de la década”.
Sin embargo, la reacción más sorprendente provino del Vaticano. El cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, aseguró que la artista ha captado una creciente insatisfacción con el mundo secular. “Cuando una creadora como Rosalía habla de espiritualidad”, dijo a la agencia EFE, “significa que percibe una necesidad profunda en la cultura contemporánea de acercarse a lo espiritual, de cultivar la vida interior”. De manera similar, Xabier Gómez García, obispo de la diócesis natal de Rosalía, reconoció que aunque algunas canciones son “provocativas”, la artista “habla con mucha libertad y sin filtros de lo que intuye que es Dios, del deseo, de la sed interior”. La propia Rosalía explicó que, tras su éxito masivo, dejó que su anhelo de guía espiritual guiara la creación del disco, afirmando que “un artista duda menos de su vocación cuando trabaja al servicio de Dios que cuando trabaja al servicio de sí mismo”. Este fenómeno demuestra cómo una artista pop puede abrir un diálogo sobre la fe y la trascendencia en la cultura de masas, generando un debate que une a críticos musicales, fanáticos y líderes religiosos.













