El vocalista, Eduin Caz, desafió a las autoridades al expresar: “Ya ni modo, pues si nos apagan el concierto pues a chingar a su madre”.

Este acto motivó a la Procuraduría General de Justicia del Estado a abrir una carpeta de investigación por presunta apología del delito. Por su parte, Natanael Cano, durante su actuación en el festival Flow Fest 2025 en la Ciudad de México, cantó “Cuerno Azulado” tras la insistencia de los asistentes, declarando al finalizar: “Porque aquí nos vale verga la vida y arriba los corridos mi compa”.

Ambos incidentes se volvieron virales, generando una fuerte discusión en redes sociales.

El marco legal en México es complejo; mientras estados como Chihuahua han impuesto multas millonarias a artistas por interpretar estos temas, en la Ciudad de México y Baja California Sur no existen prohibiciones explícitas.

Sin embargo, el artículo 208 del Código Penal Federal sanciona la apología del delito, lo que crea una zona gris legal.

Natanael Cano ha criticado estas medidas, calificando al gobierno de “ridículo” por intentar controlar la música que se canta. Estos eventos subrayan la tensión persistente entre la expresión artística, que muchos defienden como un reflejo de la realidad social, y la preocupación de las autoridades por la glorificación de la violencia y el crimen organizado.