Esta estrategia no busca informar ni convencer, sino que prioriza el ‘engagement’ por encima de la verdad o la calidad del contenido. Su eficacia se debe a que los algoritmos de las redes sociales premian las emociones fuertes, particularmente la ira, ya que mantienen a los usuarios conectados a la pantalla por más tiempo. Los lexicógrafos de Oxford Languages destacaron que la elección de ‘rage bait’ resume perfectamente el “caos de 2025”, un año marcado por debates sobre la regulación del contenido tóxico, la salud mental digital y el auge de plataformas ultra-algorítmicas que explotan las divisiones existentes en la sociedad, ya sean políticas, de género o generacionales. La selección de este término subraya cómo el lenguaje evoluciona para nombrar las nuevas realidades de la interacción humana, consolidando ‘rage bait’ no solo como jerga de internet, sino como un diagnóstico preciso del consumo y la dinámica de las plataformas digitales hoy en día.