El presidente del canal público español RTVE, José Pablo López, declaró en un mensaje en X que el suceso confirmaba que “Eurovisión no es un concurso de canciones sino un festival dominado por intereses geopolíticos”. Por su parte, la cadena irlandesa RTÉ consideró que la participación de Israel sigue siendo “inadmisible dada la terrible pérdida de vidas en Gaza”. Este boicot, impulsado en gran medida por la presión en redes sociales y el activismo digital, evidencia cómo los grandes eventos culturales se han convertido en plataformas para la protesta política, fracturando una competencia que históricamente ha buscado mantener un carácter apolítico.