Los conciertos atrajeron a asistentes de 77 países, con una ocupación hotelera que superó el 90 % en zonas aledañas al Estadio GNP Seguros.
Sin embargo, el éxito comercial se vio empañado por una polémica que dominó las redes sociales.
La producción del espectáculo incorporó “La Casita”, una estructura inspirada en la arquitectura tradicional puertorriqueña donde el artista interpreta una parte más íntima de su repertorio. El problema surgió cuando este segundo escenario fue ubicado en la zona General B, un área de menor costo y visibilidad lejana al escenario principal. Esto provocó la indignación de miles de fanáticos que habían adquirido boletos en las secciones más costosas, como General A y Pits, argumentando que su visibilidad al escenario principal quedaba obstruida y que el artista pasaría gran parte del show lejos de ellos. La presión en redes sociales fue tal que Ocesa, la promotora, emitió un comunicado reconociendo los cambios y habilitó un proceso de reembolso completo para los afectados, quienes tuvieron hasta el 9 de diciembre para solicitar la devolución. El incidente, junto a una caída menor que sufrió el cantante sobre dicha estructura durante la canción “Efecto”, se viralizó rápidamente, convirtiéndose en el tema dominante de la conversación en torno a los esperados conciertos.








