Discovery por 82,700 millones de dólares. El acuerdo, que incluye los estudios de cine y televisión, HBO, HBO Max y un vasto catálogo de franquicias icónicas, posiciona a Netflix como el coloso dominante del sector y ha desatado una ola de preocupación en Hollywood sobre el futuro del cine y la concentración de poder. El anuncio de la compra, que superó una oferta rival de Paramount, significa que propiedades intelectuales de gran peso como el universo de DC Comics, “Harry Potter”, “Game of Thrones” y clásicos del cine como “Casablanca” pasarán a formar parte del ecosistema de Netflix. La noticia generó una reacción inmediata de los principales sindicatos de la industria. Gremios como el de actores (SAG-AFTRA) y el de guionistas (WGA) expresaron su alarma, advirtiendo que la fusión “plantea serias dudas antimonopólicas” y podría reducir las oportunidades laborales y la competencia creativa. Figuras como la actriz Jane Fonda calificaron la consolidación como “catastrófica” para la libertad creativa.

Uno de los puntos más debatidos es el futuro de la distribución en cines. Aunque Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, aseguró que la compañía mantendrá los estrenos cinematográficos de Warner Bros., la industria teme que el modelo de negocio de Netflix, centrado en el streaming, termine por debilitar la exhibición en salas. El acuerdo aún está sujeto a una exhaustiva revisión por parte de los reguladores, pero su confirmación representa un cambio sísmico, donde una empresa tecnológica no solo compite, sino que absorbe a uno de los estudios más antiguos y prestigiosos de Hollywood, redefiniendo las reglas del entretenimiento para las próximas décadas.