La reacción en México ha sido mayoritariamente positiva, con muchos usuarios comentando que este enfoque podría atraer a más jóvenes a la iglesia y a las celebraciones religiosas. El fenómeno ha sido tan particular que algunos comentarios en redes sociales incluso sugirieron en tono de broma una colaboración con la versión viral de Itatí Cantoral. La viralidad de su mezcla en plena víspera del 12 de diciembre lo ha colocado en el centro de la conversación digital, mostrando una forma contemporánea de vivir y compartir la fe.