La tensión también se asoció al conflicto previo entre J Balvin y Residente, artista cercano a Bad Bunny.

Durante el concierto, ambos intercambiaron mensajes de madurez y respeto.

“El pasado es pasado.

Somos hombres y hemos madurado”, expresó J Balvin, quien lució una chamarra con la palabra “México” y una imagen de la Virgen de Guadalupe.

Por su parte, Bad Bunny reveló que la reconciliación se había gestado en privado semanas antes, pero que esperaban “el momento perfecto para compartir en tarima, y qué bueno que fue aquí en México”.

Este gesto, sellado con un abrazo, fue celebrado por los más de 66,000 asistentes y se viralizó inmediatamente, marcando un nuevo capítulo para dos de las figuras más influyentes de la música latina.