La fabricación artesanal de piñatas sigue siendo un oficio vigente que preserva técnicas manuales, utilizando materiales como papel de china, crepé y papel reciclado. Artesanos como Ana María Torres Cervantes, con 28 años de experiencia, señalan que la demanda aumenta hasta en un 50% durante esta temporada. Aunque el significado religioso se ha diluido con el tiempo, el ritual de romper la piñata y compartir los dulces sigue siendo un momento de unión, ruido y emoción colectiva que define la alegría de las fiestas navideñas en México.