El inicio de 2026 trae reflexiones sobre la realidad y el establecimiento de metas



El comienzo del año 2026 es un momento de reflexión que, para muchos, evidencia que el cambio de calendario no implica una solución automática a los problemas existentes. Artículos de opinión señalan que las dificultades personales como deudas bancarias, problemas de salud, desempleo, rencillas familiares o adicciones persisten más allá del 31 de diciembre. La percepción de un "borrón y cuenta nueva" se considera alejada de la realidad, ya que la vida, en esencia, sigue igual y el cambio real depende de la modificación de hábitos y no de la fecha. En este contexto, se analiza el fracaso generalizado de los propósitos de Año Nuevo. Se estima que entre el 80% y 90% de las personas no cumplen sus resoluciones, y un 25% las abandona en la primera semana de enero. La principal razón identificada es que estos propósitos suelen ser buenos deseos o anhelos que no se convierten en planes de acción puntuales. Otros factores que contribuyen al fracaso son el establecer metas poco realistas, la preferencia por recompensas inmediatas en lugar de beneficios a largo plazo y la falta de planificación detallada. Para aumentar la probabilidad de éxito, se propone transformar los deseos en metas claras y realistas.
Esto implica establecer un objetivo específico, darle una vigencia y diseñar una serie de acciones pequeñas pero constantes que acerquen a su consecución.
Por ejemplo, en lugar de un vago "bajar de peso", se sugiere precisar cuántos kilos, en qué plazo y mediante qué acciones concretas.
Este enfoque se aplica a todos los ámbitos, desde el financiero, como ahorrar para el enganche de una casa, hasta el desarrollo personal, como planificar un viaje con presupuesto y destino definidos. Además de las metas personales, se extiende una invitación a establecer propósitos cívicos para mejorar la comunidad, como en el caso de Ciudad Juárez. Se sugiere que los ciudadanos contribuyan con pequeñas acciones continuas, como pagar impuestos y participar en la solución de problemas comunes. Esta perspectiva se complementa con un balance del año anterior, que en una de las entidades del país fue calificado como negativo debido a que no se lograron reducir los niveles de inseguridad y violencia, un desafío que persiste en el nuevo año.













