El sistema de salud de México enfrenta una dualidad de expansión y desabasto crítico



Por un lado, las autoridades de salud han anunciado una serie de proyectos de infraestructura para ampliar la cobertura médica. En Quintana Roo, la gobernadora Mara Lezama y el director del IMSS, Zoé Robledo, informaron sobre la creación de un Centro de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio para reducir la dependencia de Yucatán. En Coahuila, el IMSS ha realizado remodelaciones en clínicas de Torreón y Monclova, donde se instaló una sala de hemodinamia única en la región, y planea construir 50 Centros de Educación y Cuidado Infantil (CESI). Asimismo, el IMSS aprobó la construcción de nuevas Unidades de Medicina Familiar (UMF) en Baja California, Jalisco y Michoacán, así como un Hospital General de Zona en Colima. En Michoacán, ya opera la primera etapa del Hospital Comunitario de Arantepacua, con 16 consultorios de especialidad y una plantilla de 95 trabajadores. En contraste, los hospitales de alta especialidad, principalmente en la Ciudad de México, enfrentan una grave escasez de insumos y medicamentos. La situación se atribuye a un recorte presupuestario general del 26.5% para 2025 en comparación con lo ejercido en 2024, sumado a la pérdida de ingresos propios por la gratuidad de los servicios.
Esta crisis ha obligado al personal médico y de enfermería a recurrir a "cooperachas" para comprar desde analgésicos hasta agua para los pacientes más necesitados. Hospitales como el GEA González, el Instituto Nacional de Cancerología y el Hospital General de México han sufrido recortes de hasta el 64% en su presupuesto para medicamentos, provocando retrasos de meses en tratamientos como radioterapias y la falta de equipo esencial, afectando directamente a los pacientes. El problema se agrava por fallas en el sistema de adquisiciones.
Birmex, la empresa estatal encargada, dejó sin asignar más del 35% de una compra complementaria para 2026, lo que genera incertidumbre sobre el futuro abasto. Un estudio de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo señala que la compra centralizada limita la capacidad de los hospitales para abastecerse según sus necesidades específicas. La escasez no solo pone en riesgo la vida de los pacientes, sino que también afecta la salud mental y la permanencia del personal sanitario. El panorama para 2026 no es alentador, ya que los presupuestos aprobados no recuperan los niveles previos a la crisis.

















