Kraft Heinz suspende su plan de división para enfocarse en la recuperación operativa



Kraft Heinz ha suspendido su plan de dividirse en dos compañías independientes, una decisión impulsada por el nuevo director ejecutivo, Steve Cahillane, quien asumió el cargo en enero. El plan original, anunciado en septiembre, buscaba separar el negocio de comestibles del de salsas y untables para generar valor. Sin embargo, la compañía ha optado por un cambio de rumbo para centrar todos sus recursos en la ejecución de un plan operativo que le permita volver a un crecimiento rentable. La decisión responde a un deterioro en el entorno competitivo y a los desafíos internos que enfrenta la empresa.
Kraft Heinz ha experimentado una caída en los volúmenes de venta, una contracción de ingresos cercana al 3% y una pérdida de terreno frente a rivales y marcas privadas más baratas. Cahillane reconoció que las agresivas subidas de precios implementadas para combatir la inflación alejaron a los consumidores, quienes ya mostraban una preferencia por alternativas más saludables y económicas. Los resultados del cuarto trimestre no alcanzaron las estimaciones y el pronóstico de beneficios para 2026 se sitúa por debajo de las expectativas del mercado.
En lugar de la escisión, la nueva estrategia se enfocará en la reinversión. La compañía destinará aproximadamente 600 millones de dólares a marketing e investigación para impulsar la recuperación de su negocio en Estados Unidos. Además, aumentará la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) en un 20% en 2026 con respecto a 2025. El objetivo es fortalecer sus marcas y centrar la innovación en la nutrición, el valor y la creación de productos más asequibles que ofrezcan beneficios adicionales a los consumidores.
Aunque Cahillane no descartó por completo una futura división, aclaró que no hay una fecha límite para la pausa actual.
Se espera que esta suspensión ahorre a la empresa unos 300 millones de dólares en costos durante 2026. La medida, que provocó una caída inicial en las acciones de la compañía, es vista por analistas como un paso necesario para abordar problemas estructurales antes de considerar una reestructura corporativa de gran envergadura. La prioridad inmediata es demostrar que Kraft Heinz puede recuperar su relevancia y cuota de mercado sin fragmentarse.















