Proponen declarar al bolillo patrimonio de la CDMX tras críticas de un chef británico



Las declaraciones del chef y panadero británico Richard Hart, quien afirmó que en México “no existe la cultura del pan” y calificó al bolillo como un “pan blanco barato y hecho industrialmente”, generaron una amplia controversia en el sector gastronómico y entre el público. Tras la reacción negativa, Hart, propietario de la panadería Green Rhino en la Ciudad de México, emitió una disculpa pública en la que reconoció su error y expresó su respeto por la cultura mexicana, asegurando que sus palabras no lo reflejaban. La polémica provocó una contundente defensa de la tradición panadera del país.
Panaderías como Buñuelo reivindicaron el pan mexicano como un patrimonio que cuenta la historia nacional, argumentando que, aunque tiene orígenes europeos, se transformó en algo único en México. En este contexto, la Universidad Anáhuac México, a través de su Facultad de Turismo y Gastronomía, presentó una iniciativa para que el bolillo sea declarado Patrimonio Gastronómico Vivo de la Ciudad de México. El proyecto, liderado por el investigador Alberto Peralta de Legarreta, busca reconocer la importancia histórica, social, simbólica y nutritiva de este alimento en la vida cotidiana de los capitalinos. El bolillo es considerado un pilar de la dieta y la identidad en la capital y en todo el país. Es un alimento consumido por todas las clases sociales y su versatilidad es fundamental en la gastronomía local, sirviendo de base para tortas de tamal, chilaquiles o molletes, además de acompañar un sinfín de platillos. Este pan no solo es un elemento de sustento, sino también un símbolo cultural profundo, presente en la memoria colectiva e incluso como remedio popular para el “susto”. La propuesta, ya presentada ante la Secretaría de Cultura y la Jefatura de Gobierno, busca un reconocimiento oficial para un alimento que, como la baguette francesa, posee historia, ritual e identidad comunitaria.










