China proyecta un creciente exceso de confianza mientras Estados Unidos muestra signos de derrotismo



Existe un desequilibrio cada vez mayor entre la imagen que China y Estados Unidos tienen de sí mismos. Este año, China ha experimentado un repunte de confianza, convencida de que su modelo de gobernanza está en ascenso y su crecimiento es inevitable, a pesar de vulnerabilidades como la desaceleración económica, la crisis inmobiliaria y la caída de la natalidad. Esta percepción se ve reforzada por megaproyectos como el puente de Guizhou, que son presentados por la propaganda estatal y amplificados por influencers y medios occidentales como prueba del avance chino y el declive estadounidense.
En contraste, Estados Unidos ha adoptado un tono que los expertos califican de derrotista.
La nueva estrategia de seguridad nacional del presidente Trump describe a China como un "par cercano" y un competidor principalmente comercial, minimizando su poderío militar y tecnológico.
Analistas chinos interpretan esto como una prueba de la retirada estadounidense y de una "profunda ansiedad" en Washington. Decisiones como permitir a Nvidia vender semiconductores avanzados a China refuerzan la idea de que la competencia se gestiona a través de transacciones a corto plazo, como si fuera una batalla perdida. Esta brecha de percepciones, con el exceso de confianza de la potencia emergente y el pesimismo de la actual, aumenta el riesgo de errores de cálculo estratégico. El politólogo Haifeng Huang advierte que el falso optimismo puede intensificar conflictos, como se ha visto con la diplomacia china de "guerrero lobo" que ha alejado a socios comerciales. Aunque China enfrentó una crisis de confianza en 2023 y 2024, el año 2025 comenzó con un renovado optimismo tecnológico y de mercado, con el índice Hang Seng subiendo un 25%. El mayor riesgo, según observadores, no es la fortaleza de China, sino que Estados Unidos internalice la narrativa de su propio declive y pierda la fe en sus capacidades, lo que la escritora Jianying Zha considera el verdadero peligro estratégico.










