Comerciantes en Irán protestan por el colapso de la moneda y provocan cambios en el Banco Central



Comerciantes en Teherán y otras ciudades de Irán cerraron sus negocios por segundo día consecutivo, el 28 y 29 de diciembre, en protesta por el grave deterioro económico del país, agravado por las sanciones occidentales. La principal causa de las manifestaciones es la rápida devaluación de la moneda nacional, el rial, que alcanzó un mínimo histórico de más de 1.4 millones por dólar estadounidense, en comparación con los 820,000 riales de hace un año. Las protestas, consideradas las más grandes desde 2022, comenzaron en el histórico Gran Bazar de Teherán y se extendieron a otros mercados centrales y calles principales, donde ciudadanos comunes se unieron a los comerciantes.
Los manifestantes corearon consignas antigubernamentales como “Muerte al dictador” y exigieron una intervención inmediata del gobierno para frenar la volatilidad del tipo de cambio y establecer una estrategia económica clara.
Las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos y se reportaron enfrentamientos menores. Las huelgas también se extendieron a ciudades como Qeshm e Isfahán.
La depreciación de la moneda ha provocado una hiperinflación, con una tasa interanual oficial superior al 42%, paralizando la venta de bienes importados y haciendo insostenible la actividad comercial.
Aunque el gobierno atribuye la crisis a “enemigos externos”, el colapso económico interno es señalado como el detonante principal. En respuesta a la crisis y las protestas, el gobernador del Banco Central, Mohammad Reza Farzin, renunció a su cargo.
El gobierno anunció que Abdolnasser Hemmati, quien anteriormente fue ministro de Economía y Finanzas, será el nuevo director.
Por su parte, el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, ordenó sancionar a los responsables de las fluctuaciones cambiarias.















