Científicos de la UNAM crean la primera imagen 3D del interior del volcán Popocatépetl



Un equipo de investigadores del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), liderado por el profesor Marco Calò, ha generado la primera imagen tomográfica tridimensional del interior del volcán Popocatépetl. Este logro es el resultado de cinco años de trabajo, que incluyeron expediciones para instalar y recolectar datos de sismógrafos, y ofrece detalles sin precedentes sobre la estructura interna de uno de los volcanes más activos del mundo, en cuyo radio de 100 kilómetros habitan 25 millones de personas. Para desarrollar el modelo, los científicos aumentaron el número de sismógrafos alrededor del volcán de 12 a 22, cubriendo todo su perímetro.
Los datos sísmicos, recopilados entre 2019 y 2024, fueron procesados con ayuda de inteligencia artificial. Karina Bernal Manzanilla, estudiante de doctorado, fue la encargada de entrenar un modelo de IA para identificar y diferenciar los distintos tipos de sismos generados por el movimiento de rocas, magma y gases en el interior del volcán. Este análisis permitió inferir el tipo de material, su estado y su temperatura a diferentes profundidades.
La tomografía sísmica tridimensional, cuyos resultados fueron publicados en el Journal of Volcanology and Geothermal Research, alcanza hasta 18 kilómetros por debajo del cráter.
El modelo muestra diversas bolsas de magma a diferentes profundidades, con una mayor acumulación hacia la zona sureste.
Gracias a esta visualización, se lograron ubicar dos de los tres reservorios de magma que estudios previos habían sugerido.
La tercera cámara, al encontrarse a mayor profundidad, no pudo ser visualizada y requerirá otros sistemas de monitoreo.
Esta investigación es fundamental para comprender mejor la actividad del Popocatépetl y podría contribuir a mejorar los protocolos de emergencia en caso de erupción.
El equipo espera integrar la IA al monitoreo permanente del volcán para un análisis más constante y detallado. Además, planean estudiar la energía que pierden las ondas sísmicas al ascender para confirmar las zonas más calientes detectadas en la tomografía.









