De Desecho a Nutriente: La Innovación de Estudiantes de la BUAP que Transforma Plástico en Vida para el Campo



Frente a la crisis ambiental generada por los desechos plásticos, catalogada como una de las principales amenazas globales, dos estudiantes de la Facultad de Administración de la BUAP, Leonardo Garduño Rouin y Luis Ángel Martínez Isidoro, crearon Ecovermis, un biofertilizante líquido orgánico. Este proyecto, que ya cuenta con una solicitud de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), propone una solución innovadora para transformar uno de los residuos más persistentes del planeta en un producto de valor para la agricultura. El proceso biotecnológico se basa en el uso de la larva del escarabajo *Tenebrio molitor*, conocido comúnmente como gusano de la harina. Este insecto es capaz de consumir y metabolizar ciertos tipos de plásticos, específicamente poliestireno, poliuretano y poliéster de baja densidad.
A través de su metabolismo, las larvas transforman los polímeros en excrementos ricos en compuestos orgánicos y nutrientes, que constituyen la base del biofertilizante. El producto resultante, Ecovermis, contiene quitina, un compuesto que fortalece las raíces de las plantas, aumenta su resistencia a patógenos como hongos y plagas, contribuye a la recuperación de los suelos y atrae a polinizadores.
Su eficacia ha sido probada con resultados favorables en diversos cultivos, incluyendo lechuga, jitomate cherry, fresa, higo, agave y cactáceas.
El modelo de negocio se fundamenta en la economía circular, recolectando la materia prima en puntos de acopio, principalmente en el Complejo Cultural Universitario. La iniciativa ha recibido múltiples reconocimientos, como el Premio UNITEC a la Innovación Tecnológica para el Desarrollo Social 2025 y el tercer lugar en el Premio Municipal de la Juventud 2025.
Además, representará a Puebla en la competencia nacional ENACTUS México 2026.
Con el apoyo de la Incubadora de la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento de la BUAP, los estudiantes han constituido una microempresa y actualmente se encuentran en la etapa de validación del producto, buscando escalar su producción y comercialización a través de redes sociales.










