El régimen iraní enfrenta protestas masivas y amenazas de intervención de Estados Unidos



Las movilizaciones, que iniciaron el 28 de diciembre y han entrado en su décimo día, se han extendido a Teherán y otras ciudades como respuesta a la grave crisis económica y política. Los manifestantes han adoptado consignas como “No a Gaza, no a Líbano, solo por Irán”, mostrando su descontento con el gasto del régimen en conflictos exteriores mientras las condiciones de vida internas se deterioran. Las protestas han dejado un saldo de víctimas que varía según los reportes, con cifras que van desde al menos 17 hasta 35 muertos, y más de mil 200 detenidos.
La situación para el gobierno iraní se ha complicado por la advertencia del presidente estadounidense, Donald Trump, de que podría intervenir militarmente si se reprime violentamente a los manifestantes. Esta amenaza ha ganado credibilidad en Teherán tras el reciente secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de fuerzas especiales estadounidenses. La presión externa se suma a una profunda crisis económica interna, agravada por los daños a sitios nucleares tras una reciente guerra con Israel, lo que reduce el margen de maniobra de las autoridades para sofocar el descontento. Ante este escenario de inestabilidad, un informe de inteligencia reveló que el líder supremo, Ali Khamenei, ha diseñado un plan de escape a Moscú para él y un círculo cercano de familiares y colaboradores. Este “plan B” se activaría solo si las fuerzas de seguridad, como el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC), no logran contener las protestas o si se producen deserciones significativas. El plan estaría financiado por la vasta red de activos que controla Khamenei, estimada en miles de millones de dólares.











