Expira el último tratado de control de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos



El último pacto de no proliferación de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, conocido como Nuevo START, expiró el 5 de febrero de 2026, eliminando por primera vez en más de 50 años cualquier límite a los dos mayores arsenales atómicos del mundo. Con el fin del acuerdo, Moscú y Washington dejan de estar obligados a las restricciones sobre sus arsenales, lo que ha sido calificado por el secretario general de la ONU, António Guterres, como un "momento grave para la paz y la seguridad internacional".
El tratado, firmado en 2010, limitaba el arsenal de cada país a 1,550 ojivas estratégicas desplegadas y permitía inspecciones mutuas, aunque estas fueron suspendidas en 2023.
La expiración se produjo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, no diera seguimiento a una propuesta de su homólogo ruso, Vladimir Putin, para extenderlo por un año. La administración de Trump ha insistido en que cualquier nuevo acuerdo de control de armas debe incluir a China, una condición que Pekín ha rechazado argumentando que sus capacidades nucleares son de una escala distinta a las de las dos superpotencias, que juntas controlan más del 80% de las ojivas nucleares del mundo.
La comunidad internacional ha reaccionado con alarma.
Guterres instó a ambas naciones a "regresar a la mesa de negociaciones sin demora". Un funcionario de la OTAN llamó a la "moderación y la responsabilidad", mientras que sobrevivientes japoneses de las bombas atómicas de 1945 expresaron su temor de que el mundo se encamine hacia una guerra nuclear. Organizaciones como la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) y el papa León XIV también alertaron sobre el riesgo de una nueva carrera armamentística.
Por su parte, Rusia calificó la situación como "negativa" a través del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Sin embargo, el asesor diplomático Yuri Ushakov aseguró que el presidente Putin subrayó que actuarán "con prudencia y responsabilidad" y que Rusia sigue abierta a negociar para garantizar la estabilidad estratégica.
Estados Unidos, a través del secretario de Estado Marco Rubio, reiteró la postura de incluir a China en cualquier futuro pacto debido a su "vasto y rápidamente creciente arsenal".

















