La violencia fuera de los estadios de fútbol persiste en México pese a nuevas medidas de seguridad



Un reciente enfrentamiento entre aficionados de la Trinca Fresera y el Guadalajara en las afueras del estadio Sergio León Chávez, en Irapuato, reavivó el debate sobre la eficacia de las medidas de seguridad en el fútbol mexicano. Los disturbios, que dejaron un saldo de 10 personas y al menos dos policías heridos, son el último ejemplo de cómo la violencia se ha trasladado de las gradas a la periferia de los recintos deportivos, donde la responsabilidad es compartida con las autoridades locales. Tras la riña en el estadio Corregidora en marzo de 2022, la Liga MX implementó el sistema de reconocimiento facial FanID.
Aunque esta medida ha permitido retirar a más personas que alteran el orden —807 detenidos y 1,288 retirados durante la campaña 2025—, los actos violentos continúan. El reglamento de la FIFA establece que la protección exterior es responsabilidad de la policía local, pero los incidentes persisten, incluyendo riñas en el estadio Universitario y en las inmediaciones del Olímpico Benito Juárez. La situación se ha tornado más grave en ciudades que serán sedes del Mundial 2026.
En 2025 se registraron dos muertes relacionadas con partidos de fútbol. En la Ciudad de México, Rodrigo Mondragón falleció en el estacionamiento del estadio Olímpico Universitario tras ser detenido por personal de seguridad. En Zapopan, Jalisco, el adolescente de 16 años José Eduardo Ramírez fue asesinado, presuntamente por aficionados del equipo rival, tras una serenata a jugadores de Chivas. La Universidad de Guadalajara, a la que pertenecía el joven, exigió justicia y recordó que el deporte “debe ser siempre un motivo de encuentro”. Con la Copa del Mundo a menos de siete meses, estos hechos funcionan como una delicada prueba para la organización en México. Alejandra Castelán, integrante del grupo de animación Corazón Azteca, destacó que la afición mexicana tiene el desafío de erradicar conductas violentas y discriminatorias, entendiendo que “la pasión no debe confundirse con agresión”. Pese a las advertencias de “tolerancia cero” por parte de la Liga MX, las medidas actuales parecen insuficientes para erradicar las conductas radicales que manchan el deporte.











