Laura Fernández gana la presidencia de Costa Rica con la promesa de mano dura contra el crimen



Laura Fernández, del derechista y oficialista Partido Pueblo Soberano, ganó las elecciones presidenciales de Costa Rica el domingo 1 de febrero, evitando la necesidad de una segunda vuelta. Con la mayoría de las mesas escrutadas, Fernández obtuvo entre un 48.3% y un 49.6% de los votos, superando el umbral del 40% requerido para un triunfo directo.
Su principal rival, el socialdemócrata Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional, reconoció la derrota tras obtener alrededor del 33% del sufragio.
La campaña de Fernández, politóloga de 39 años, se centró en la seguridad, un tema de gran preocupación para los costarricenses ante el aumento récord de la violencia ligada al narcotráfico. Su principal promesa fue una política de "mano dura", proponiendo medidas inspiradas en el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, como la construcción de una megacárcel para pandilleros, el aumento de penas y la implementación de estados de excepción en zonas conflictivas. Bukele fue el primer mandatario en felicitar a Fernández por su victoria.
Considerada la "heredera" del popular y polarizante presidente saliente, Rodrigo Chaves, Fernández asegura la continuidad de su proyecto político. Durante la administración de Chaves, ella se desempeñó como ministra de Planificación y ministra de la Presidencia. Su triunfo afianza a la derecha en la región, sumándose a recientes victorias en otros países latinoamericanos. Asumirá el cargo el 8 de mayo por un periodo de cuatro años, convirtiéndose en la segunda mujer en gobernar Costa Rica, después de Laura Chinchilla. Sin embargo, su victoria genera preocupación entre sus opositores, quienes la tildan de "populista" y temen una deriva hacia el autoritarismo. Existe el temor de que sus propuestas de reforma a los poderes del Estado busquen consolidar un poder absoluto y allanar el camino para un eventual regreso de Chaves a la presidencia. A pesar de que su partido obtendrá el principal bloque en la Asamblea Legislativa, las proyecciones iniciales indican que no logrará la mayoría necesaria para modificar la Constitución por sí solo.














