Groenlandia rechaza las amenazas de anexión de Donald Trump y defiende su soberanía



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado su intención de anexionar Groenlandia, declarando que lo hará “por las buenas o por las malas” y que actuará sobre la isla “les guste o no”. Durante una reunión con ejecutivos petroleros, Trump justificó su postura como una medida de seguridad nacional crucial para evitar que potencias rivales como Rusia o China ganen influencia en el Ártico, una región de gran importancia estratégica por su ubicación y sus recursos naturales, que incluyen petróleo, gas y minerales.
La respuesta de Groenlandia ha sido un rechazo contundente y unificado.
Los líderes de los cinco partidos políticos con representación en su Parlamento emitieron un comunicado conjunto con el lema: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”. Subrayaron que el futuro del territorio debe ser decidido exclusivamente por su pueblo. Este sentimiento es compartido por la población; un sondeo de enero de 2025 reveló que el 85% de los groenlandeses se opone a formar parte de Estados Unidos, y habitantes de la capital, Nuuk, han expresado su rechazo a volver a ser una colonia. La postura de Trump ha generado alarma en Dinamarca y entre los aliados europeos. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una toma por la fuerza de Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, significaría el fin de la OTAN. Trump desestimó el principio central de la alianza, que considera un ataque contra un miembro como un ataque contra todos, al sugerir que Estados Unidos solo defendería la isla si la posee directamente. A pesar de la tensión, Estados Unidos ya mantiene una presencia militar en Groenlandia desde 1951, con la Base Espacial Pituffik.
Para abordar la crisis diplomática, se ha programado una reunión entre el senador estadounidense Marco Rubio, el canciller danés y representantes groenlandeses.



















