Cuba suspende el suministro de combustible de aviación por una crisis energética



Las autoridades de aviación civil de Cuba notificaron a las aerolíneas internacionales que a partir del lunes 9 de febrero de 2026 se suspenderá el suministro de combustible para aviación, conocido como Jet A-1 o queroseno. Un aviso oficial (NOTAM) precisa que la medida entrará en vigor desde las primeras horas del martes 10 de febrero y se extenderá por un mes, hasta el 11 de marzo, afectando a los principales aeropuertos de la isla, incluido el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. Esta decisión se enmarca en la peor crisis energética que ha enfrentado Cuba en décadas, derivada de la disminución en el suministro de petróleo del exterior. El país produce apenas un tercio de la energía que necesita y dependía en gran medida de las importaciones de Venezuela, las cuales se redujeron tras la caída de Nicolás Maduro. La situación se ha agravado por la presión de Estados Unidos, ya que el presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a los países que comercien hidrocarburos con la isla, lo que, según los informes, provocó la cancelación de envíos por parte de México. La falta de combustible obliga a las compañías aéreas, principalmente de Estados Unidos, España, Panamá y México, a replantear sus operaciones. Entre las alternativas que se consideran se encuentran cargar combustible extra desde el aeropuerto de origen, realizar escalas técnicas para repostar en países cercanos como México o República Dominicana, o la cancelación y modificación de vuelos.
Hasta el momento, las aerolíneas afectadas no han comunicado oficialmente cómo enfrentarán la contingencia.
La escasez de combustible no solo impacta al sector aéreo, sino que también es un reflejo de una profunda crisis económica que afecta la vida cotidiana de los cubanos. El gobierno ha implementado un plan de emergencia que incluye la reducción de horarios en hospitales y oficinas estatales, el cierre de hoteles, la reubicación de turistas para concentrar operaciones y el fin de la venta de diésel, lo que ha afectado gravemente el sistema de movilidad en la isla.












