El presidente electo de Chile José Antonio Kast propone un corredor humanitario para repatriar migrantes venezolanos



Durante una gira regional, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, propuso a los mandatarios de Ecuador, Daniel Noboa, y de Argentina, Javier Milei, la creación de un “corredor humanitario” para facilitar el regreso de migrantes venezolanos en situación irregular. La iniciativa fue discutida en Quito con Noboa y previamente en Lima con el canciller peruano, Hugo de Zela. El objetivo es coordinar una acción regional para repatriar a cientos de miles de migrantes, incluyendo los cerca de 336,000 que se estima residen de manera irregular en Ecuador. En su reunión en el Palacio de Carondelet, Kast y Noboa también dialogaron sobre el fortalecimiento de la cooperación en seguridad, la lucha contra el crimen organizado transnacional y el impulso al comercio. La presidencia ecuatoriana calificó el encuentro como productivo. Por su parte, las autoridades peruanas, a través del canciller De Zela, mostraron apertura a la idea, y se mencionó que el presidente José Jerí evaluará convocar a otros países para tratar el tema. Kast confirmó que Perú será el destino de su primer viaje internacional en 2026. Kast subrayó que el éxito del corredor humanitario depende de la colaboración de más países, como Colombia y Brasil, y fundamentalmente de que el gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, permita el ingreso de sus ciudadanos. El presidente electo chileno atribuyó la crisis migratoria, que ha provocado la salida de más de ocho millones de venezolanos, a un “gobierno dictatorial” que, en sus palabras, “está afectando la calidad de vida de todo el continente”. Aclaró que sus gestiones son preliminares, ya que la política exterior sigue siendo competencia del gobierno de Gabriel Boric. Las cifras de migración en la región son significativas. En Chile residen aproximadamente 1.9 millones de extranjeros, de los cuales el 41.6% son venezolanos. En Perú se estima que hay 1.6 millones de migrantes de Venezuela y en Ecuador, cerca de medio millón. Durante su campaña, el discurso de Kast sobre la migración irregular evolucionó: inicialmente propuso la expulsión, luego sugirió “invitarlos” a marcharse y finalmente planteó que sus empleadores costearan su regreso, a pesar de que la mayoría no cuenta con empleos formales.










