La gastronomía mexicana exhibe su diversidad cultural y tendencias actuales



La panadería mexicana es un pilar de la identidad culinaria del país, cuyo origen se remonta a la introducción del trigo por los españoles. Esta fusión cultural dio lugar a una infinidad de panes dulces como las conchas, el pan de muerto, los garibaldis y las semitas, que se han convertido en parte del menú cotidiano y símbolos de unión familiar. Aunque el bolillo es el pan más vendido, la tradición del pan dulce se mantiene viva, acompañando desayunos y meriendas con café, leche o atole.
Actualmente, existe una tendencia por retomar métodos ancestrales de panificación, como el uso de masa madre, y por desarrollar opciones sin gluten con harinas de almendra, avena o arroz.
Las bebidas tradicionales también ocupan un lugar especial, como el ponche.
Esta bebida tiene sus raíces en la India y fue traída a México por los españoles, donde la receta original se transformó al incorporar frutas como pera, piña, caña e higos, endulzado con piloncillo y especiado con canela. La riqueza culinaria también se manifiesta a nivel regional, como en la gastronomía de Chihuahua, que cuenta con platillos icónicos como la carne asada, la machaca y los burritos, cada uno reflejando la identidad cultural del estado. La escena gastronómica mexicana contemporánea también fusiona la alta cocina con el arte y la responsabilidad social.
Un ejemplo fue un evento exclusivo en Interlomas, Ciudad de México, donde se realizó un ronqueo (corte tradicional japonés) de un atún aleta azul de 92 kilogramos proveniente de Baja California.
Reconocidos chefs como Hugo Jiménez, Jorge Diez Martínez y Colibrí Jiménez prepararon un menú degustación.
La velada incluyó una subasta de arte contemporáneo, destinando un porcentaje de lo recaudado a la Fundación Libera México, que apoya a mujeres y niños sobrevivientes de trata, demostrando cómo la gastronomía puede ser un vehículo para el cambio social.





