Estudios revelan que el favoritismo de los padres es común y afecta la salud mental de los hijos



La idea de que los padres tienen hijos favoritos es un tema tabú, pero estudios y testimonios, como el de una mujer llamada Kara, confirman que es una dinámica familiar frecuente. Kara racionalizó durante años el trato preferencial que sus padres daban a sus hermanas, pero al crecer, la persistencia de esta desigualdad afectó su salud mental, un fenómeno que las investigaciones demuestran es común en los hijos que se sienten menos favorecidos. Investigaciones longitudinales, como la dirigida por la socióloga J. Jill Suitor de la Universidad de Purdue, revelan que aproximadamente dos tercios de los padres tienen un hijo preferido, y esta preferencia suele ser constante durante décadas. Para medirlo, los científicos utilizan preguntas indirectas sobre la cercanía emocional, la decepción o a qué hijo se dedican más recursos.
Los hallazgos muestran que las hijas y los hermanos menores suelen ser los favoritos.
En la edad adulta, el factor más determinante para el favoritismo es la similitud de valores entre padres e hijos, por encima de logros profesionales o problemas como adicciones.
Las consecuencias del favoritismo son significativas.
Los hijos que se sienten menospreciados tienen mayor probabilidad de sufrir ansiedad, depresión, tener relaciones familiares tensas y adoptar conductas de riesgo en la adolescencia. Un hallazgo crucial es que la percepción del hijo sobre el trato desigual es más importante para su salud mental que la intención de los padres. De hecho, padres e hijos discrepan sobre este tema más de la mitad de las veces. Ser el favorito también tiene inconvenientes, ya que puede generar sentimientos de culpa o la sensación de no merecer el trato especial, pues a los niños les importa la justicia. Los expertos coinciden en que el silencio agrava el problema.
La psicóloga Laurie Kramer sugiere que los padres deben comunicar abiertamente las razones cuando tratan a sus hijos de manera diferente. Explicar por qué un hermano necesita más ayuda con los deberes puede mitigar los efectos negativos, ya que el niño entiende la lógica detrás de la discrepancia en lugar de interpretarla como una falta de afecto. El impacto del favoritismo puede ser tan profundo que persiste hasta la vejez, afectando uno de los vínculos más fundamentales en la vida de una persona.





