Protestas en Irán por crisis económica dejan decenas de muertos y miles de detenidos



Las manifestaciones, que comenzaron el 28 de diciembre por el alza de precios, una inflación superior al 50% y el desplome de la moneda local, el rial, se han extendido a más de 110 ciudades en las 31 provincias del país. Lo que inició como un reclamo económico se transformó en un movimiento político que exige cambios profundos, con consignas directas contra el líder supremo, Alí Jamenei, y llamados a la restauración de la monarquía, impulsados por el príncipe heredero en el exilio, Reza Pahlavi.
La respuesta del gobierno ha sido una escalada represiva.
Organizaciones de derechos humanos como Iran Human Rights, con sede en Noruega, han denunciado el uso de munición real contra los manifestantes, reportando al menos 45 muertos, entre ellos ocho menores de edad.
Las cifras oficiales del estado iraní reconocen al menos 21 fallecidos.
Además, se han efectuado más de 2,000 detenciones en todo el país, mientras que las fuerzas de seguridad han reportado la muerte de cinco de sus miembros. Para controlar el flujo de información y la coordinación de los manifestantes, las autoridades han impuesto un "apagón" digital casi total, con cortes masivos de internet y fallas en la telefonía móvil en todo el territorio.
Esta medida ha sido calificada por observadores como NetBlocks como un acto de censura deliberada para aislar al país.
La crisis ha provocado una fuerte reacción internacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Teherán que Washington intervendrá en ayuda del pueblo iraní si la represión se vuelve letal, lo que fue calificado por el gobierno iraní como una injerencia en sus asuntos internos.
Por su parte, organizaciones no gubernamentales han instado a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional a actuar de manera decisiva para prevenir una matanza masiva, catalogando la represión como un "crimen internacional".








