Un informe de Cambridge y la ONU denuncian el colapso de la niñez en Gaza y un sistema de apartheid en Cisjordania



Más de dos años de guerra en Gaza han provocado el colapso total de la niñez, dejando a los menores demasiado débiles para aprender o jugar y convencidos de que serán asesinados "simplemente por ser gazatíes", según un estudio de la Universidad de Cambridge realizado en colaboración con la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA). El informe detalla que la violencia, el hambre y el trauma han erradicado cualquier sensación de normalidad, con niños que se desploman por agotamiento y sobreviven con raciones mínimas de comida. Esta situación ha erosionado su fe en valores como la paz y los derechos humanos, generando un creciente enojo y la sensación de que existe el riesgo de una "generación perdida". Las cifras reflejan la magnitud de la catástrofe educativa y humanitaria.
En Gaza, al menos 18,069 estudiantes y 780 maestros han sido asesinados, mientras que 26,391 alumnos y 3,211 docentes resultaron heridos.
Se estima que los niños gazatíes han perdido el equivalente a cinco años de educación.
La situación en Cisjordania y Jerusalén Oriental también es grave, con 891 estudiantes y 28 profesores asesinados o heridos por colonos o fuerzas israelíes desde octubre de 2023.
La recuperación educativa en todos los territorios palestinos podría costar mil 380 millones de dólares y requeriría miles de nuevos docentes. En este contexto, la UNRWA enfrenta una crisis financiera sin precedentes, atribuyéndola a una "campaña de difamación" israelí, lo que la ha llevado a despedir a 571 trabajadores. Paralelamente, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha acusado a Israel de intensificar la discriminación y segregación contra los palestinos en Cisjordania, calificando el sistema como una forma de "apartheid". El comisionado Volker Türk señaló que existe una "asfixia sistemática" de los derechos palestinos, donde Israel aplica dos ordenamientos jurídicos y políticos distintos para colonos y palestinos, resultando en un trato desigual en todos los aspectos de la vida, desde el acceso al agua y la educación hasta la movilidad. El informe de la ONU, que Israel rechazó por considerarlo "infundado", sostiene que hay "motivos razonables" para creer que este sistema de segregación busca ser permanente.

















