Autoridades mexicanas decomisan toneladas de pirotecnia y reportan heridos durante festejos de fin de año



Operativos contra la venta y uso de pirotecnia en varios estados de México han resultado en el decomiso de toneladas de material explosivo y han dejado un saldo de varias personas lesionadas durante las festividades de Nochebuena y Navidad. En Querétaro, la Coordinación Municipal de Protección Civil incautó más de dos toneladas de fuegos artificiales en diversos operativos realizados en diciembre, principalmente en tianguis, mercados y cruceros. Mientras tanto, en Sinaloa, Protección Civil estatal reportó el decomiso de 290 kilogramos de pirotecnia y cuatro personas heridas por su uso, una cifra menor a la del año anterior.
En Culiacán, las autoridades municipales calificaron el operativo como positivo, ya que se registró una disminución en lesionados, detonaciones y reportes al 911 en comparación con 2024. Se reportó un solo adolescente herido y el aseguramiento de 130 kilogramos de pirotecnia en lo que va del año. A pesar de la reducción de incidentes en algunas zonas, las autoridades reiteran la peligrosidad de estos artefactos, que pueden provocar quemaduras graves, amputaciones e incluso la muerte, especialmente en menores. Un desafío importante para las autoridades es la venta clandestina, que ha migrado a las redes sociales para evadir las prohibiciones y multas en la vía pública.
En Ciudad Juárez, se ha detectado la venta a domicilio de un amplio catálogo de pirotecnia, incluyendo explosivos de gran impacto y elaboración artesanal como el “Cara de Perro” o “R-15”, que pueden detonar con el simple calor. La ley federal establece penas de hasta seis años de prisión por el almacenamiento o transporte de pirotecnia sin permiso, y arrestos de hasta 36 horas para quienes la detonen. El uso de fuegos artificiales no solo representa un riesgo para la integridad física, sino que también puede ser fuente de conflictos sociales graves. Un ejemplo extremo ocurrió en La Plata, Argentina, donde una discusión por ruidos molestos y el uso de pirotecnia durante la madrugada de Navidad escaló hasta que un hombre de 68 años asesinó a un vecino.









