México envía petróleo a Cuba en medio de una crisis energética y controversia política



El buque petrolero Ocean Mariner, con bandera de Liberia, arribó a la bahía de La Habana con un cargamento de entre 85,000 y 86,000 barriles de combustible procedente del complejo Pajaritos de Pemex en Coatzacoalcos, Veracruz. El crudo fue descargado en la refinería Ñico López para mitigar la severa crisis energética que sufre Cuba, la cual provoca apagones de más de 20 horas diarias debido a centrales eléctricas obsoletas y falta de divisas. La isla necesita unos 110,000 barriles diarios para sus necesidades básicas, pero su producción nacional solo cubre cerca de 40,000. Este envío se produce en un momento crítico para Cuba, ya que la crisis en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro han generado incertidumbre sobre si podrá seguir siendo su principal proveedor de petróleo. Ante esta situación, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, admitió que su país se ha convertido en un proveedor importante para la isla, enmarcando los envíos como parte de contratos existentes o "ayuda humanitaria". Sin embargo, esta política ha enfrentado un ultimátum de Estados Unidos, que advirtió a la administración de Sheinbaum con imponer sanciones económicas, aranceles y una posible revisión de la participación de México en el T-MEC si no detiene el flujo de petróleo a Cuba.
En el ámbito nacional, el senador del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés, ha exigido al gobierno federal total transparencia sobre estas operaciones.
Desde octubre de 2024, Cortés ha solicitado sin éxito información detallada sobre los montos, rutas, costos y riesgos de los envíos. El legislador critica el uso de dinero público en la opacidad mientras México enfrenta graves crisis internas en seguridad, educación e infraestructura, y califica al gobierno de "cómplice financiero del régimen autoritario" de Cuba.







