La Cuarta Transformación es calificada como un movimiento pragmático más que de izquierda



Diversos análisis de opinión sostienen que la Cuarta Transformación (4T) no se alinea con una ideología de izquierda ni de derecha, sino que opera bajo un principio de pragmatismo.
Según esta perspectiva, el movimiento liderado por López Obrador ha heredado los vicios del antiguo PRI, partido del cual se afirma que el presidente lleva en su ADN.
El supuesto izquierdismo de Morena es calificado como sospechoso, cuestionando las credenciales de figuras prominentes como Adán Augusto López, Fernández Noroña y el clan Monreal.
Esta visión se apoya en acciones del propio mandatario, a quien se describe como más derechista que la ultraderecha por haber utilizado un “Detente” con la imagen del Sagrado Corazón para protegerse del coronavirus y por su renuencia a apoyar causas del feminismo y la diversidad sexual. La ideología que se atribuye a los integrantes de la 4T es la de Maquiavelo, cuya enseñanza principal es que la única misión de un gobernante es obtener el poder y conservarlo. En este sentido, se argumenta que en la política la conveniencia desplaza a la conciencia y los fines borran los principios. Un ejemplo de este pragmatismo se observa en el Congreso, donde las diputadas de Morena, Edith Palma y Rosana Díaz, se ausentaron durante la votación de un crédito de 3 mil millones de pesos solicitado por el gobierno de Maru Campos (PRIAN). Su ausencia, junto con el voto a favor de su compañero de bancada Pedro Torres —quien alegó haberse equivocado—, permitió la aprobación del endeudamiento, beneficiando a un gobierno de oposición. Estas acciones han sido descritas como “jugarretas” que le hicieron “el caldo gordo” a la gobernadora, generando críticas dentro de su propio partido.








