Vladimir Putin condiciona el fin de la guerra al respeto de Occidente y celebra avances militares rusos



En su conferencia de prensa anual, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, aseguró que el fin de la guerra en Ucrania está en manos de Kiev y sus aliados occidentales, al tiempo que negó la responsabilidad de Moscú en el inicio del conflicto. Putin afirmó que las fuerzas rusas avanzan en toda la línea del frente y controlan cerca del 19% del territorio ucraniano, incluida Crimea. Reveló que hay alrededor de 700,000 soldados rusos desplegados en la zona del conflicto, aunque no mencionó el número de bajas. Estas declaraciones se producen en un contexto de esfuerzos diplomáticos liderados por la administración del presidente estadounidense Donald Trump para encontrar una salida negociada. Se han realizado reuniones en Berlín y Miami entre enviados de Estados Unidos, Ucrania y Rusia para discutir un plan de paz que, según informes, contempla concesiones territoriales por parte de Ucrania a cambio de garantías de seguridad. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, expresó no estar "seguro" de que estas nuevas reuniones trilaterales produzcan resultados novedosos.
Por su parte, Putin negó haber rechazado la iniciativa de Trump y culpó al "régimen de Kiev" y a sus aliados europeos de obstaculizar los acuerdos. A pesar de la diplomacia, las hostilidades continúan.
Un ataque con misiles rusos contra la infraestructura portuaria en Odesa dejó ocho muertos y 27 heridos.
Moscú no reconoció el ataque, pero afirmó haber golpeado infraestructura de transporte. Putin también se refirió a la decisión de la Unión Europea de no utilizar los activos rusos congelados para financiar un préstamo de 90 mil millones de euros a Ucrania, calificando la idea como un "robo". El conflicto sigue siendo una de las principales preocupaciones de la población rusa, según una encuesta del centro Levada. Putin reiteró que Rusia no planea atacar a ningún país de la OTAN si se respetan sus intereses y calificó de "absurda" la idea contraria. Aseguró que no habrá otra "operación militar especial" si Occidente muestra respeto por Rusia y sus intereses.













