Donald Trump amenaza a Irán con una respuesta si mueren manifestantes en las protestas



Irán es escenario de importantes movilizaciones en al menos 15 ciudades, desencadenadas por el alto costo de vida. Las protestas, que comenzaron con cierres de comercios en Teherán, ya han dejado un saldo de al menos seis muertos, entre ellos un miembro de las fuerzas de seguridad. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a Teherán a través de su plataforma Truth Social, afirmando que si Irán "dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos", su país acudirá a su rescate y está "preparado y listo para actuar". La advertencia de Trump provocó una reacción inmediata de las autoridades iraníes. El canciller Abás Araqchi calificó la declaración de "imprudente y peligrosa".
Consejeros del líder supremo Alí Jamenei, como Ali Larijani y Ali Shamjani, advirtieron que cualquier injerencia estadounidense desestabilizaría la región y perjudicaría los intereses de EE.
UU., subrayando que la seguridad de Irán es una "línea roja" que se enfrentará a una "respuesta contundente".
Dentro de Irán, las posturas son diversas. El presidente Masud Pezeshkian ha calificado las protestas de "legítimas", instando a sus funcionarios a escuchar las demandas ciudadanas. Sin embargo, otros funcionarios y la policía han advertido que, si bien entienden las demandas para mejorar las condiciones de vida, no permitirán que "ningún enemigo transforme las protestas en caos" y distinguen entre reclamos legítimos y "acciones destructivas". El jefe de Derechos Humanos de la ONU, Volker Turk, también hizo un llamado a las autoridades iraníes para que defiendan los derechos de expresión y reunión pacífica. El trasfondo de las protestas es una severa crisis económica, con una hiperinflación de dos dígitos y una devaluación crónica del rial, que perdió más de un tercio de su valor frente al dólar en el último año, todo ello agravado por las sanciones internacionales. La situación se complica por el debilitamiento de los aliados regionales de Irán y el restablecimiento de las sanciones de la ONU por su programa nuclear, cuyas negociaciones con EE.
UU. se estancaron en junio.
Venezuela, aliado de Teherán, manifestó su solidaridad. Estas manifestaciones son, por ahora, de menor escala que las ocurridas a finales de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini.












