El presidente Trump desafía el dominio económico de China en América Latina con una nueva estrategia de poder



Durante los últimos veinte años, China ha expandido exponencialmente su influencia económica en América Latina, pasando de ser un actor menor a un socio dominante con un comercio bilateral que superó los 500 mil millones de dólares en 2024.
Empresas chinas extraen minerales críticos de Perú y Argentina, importan soja de Brasil y controlan infraestructura portuaria clave. Además, marcas chinas de automóviles, teléfonos inteligentes y aplicaciones de servicios son populares entre los 670 millones de consumidores de la región.
Esta expansión se ha visto impulsada por una masiva financiación.
Entre 2000 y 2023, China ofreció un estimado de 303 mil millones de dólares en financiamiento en la región, superando significativamente a Estados Unidos.
Según AidData, por cada dólar que EE.
UU. prestó o donó entre 2014 y 2023, China proporcionó tres.
Como resultado, China ha desplazado económicamente a EE.
UU. en 10 de los 12 países de Sudamérica, convirtiéndose en el principal socio comercial y fuente de crédito, aunque esto ha dejado a varias naciones con grandes deudas.
Ahora, el presidente Trump ha iniciado una estrategia para contrarrestar este dominio.
Su incursión militar en Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro es vista por China como un ataque directo a sus intereses petroleros, ya que Venezuela le adeuda aproximadamente 10 mil millones de dólares, pagaderos con envíos de crudo. Además, Trump ha amenazado con recuperar el Canal de Panamá, ha calificado a México como una "puerta trasera" para los productos chinos y ha propuesto aranceles a Brasil para limitar la inversión china. Una nueva estrategia de seguridad nacional busca negar a competidores el control de activos estratégicos en el hemisferio. Esta postura ha generado incertidumbre en el mundo empresarial chino, llevando a la suspensión de proyectos como una mina de cobre en Ecuador.
Aunque muchos gobiernos latinoamericanos preferirían un mayor compromiso con EE.
UU., necesitan financiación para el desarrollo que la administración Trump podría no ofrecer. Varios países han denunciado las acciones de Trump en Venezuela, lo que podría fortalecer sus lazos con China, que se mantiene como un socio comercial indispensable para productos básicos como la soja y el maíz.















