La UNAM aprueba su presupuesto para 2026 mientras el gobierno y municipios de Puebla presentan un subejercicio millonario



El pleno del Consejo Universitario de la UNAM aprobó un presupuesto de 59 mil 878 millones de pesos para el ejercicio 2026, lo que representa una disminución del 1.6% en comparación con 2025. Del total, 53 mil 749 millones de pesos (89.8%) provienen de aportaciones federales y 6 mil 129 millones (10.2%) corresponden a ingresos propios. La principal partida será para la Docencia, que recibirá 36 mil 903 millones, equivalentes al 61.6% del total, distribuidos entre educación superior y bachillerato. El rubro de Investigación recibirá 15 mil 708 millones (26.3%), a Extensión Universitaria se destinarán 4 mil 502 millones (7.5%) y para Gestión Institucional se asignarán 2 mil 765 millones (4.6%). Dentro del presupuesto de la UNAM, se destaca un incremento de 74 millones de pesos para becas, alcanzando un total de mil 257 millones. También se aumentaron los recursos para programas de investigación e innovación educativa como el PAPIIT (7.8%), PAPIME (4.3%) y el PASD (5.9%). Además, servicios estratégicos como el Sismológico Nacional, Mareográfico y Astronómico recibirán un aumento del 3.4%, pasando a 548 millones de pesos para garantizar su operatividad. En contraste, un informe del observatorio ciudadano Igavim reveló un subejercicio conjunto de más de 4 mil 300 millones de pesos en 2025 entre el gobierno del estado de Puebla y sus 10 municipios más poblados. El gobierno estatal es responsable de 3 mil 763.7 millones de pesos no ejercidos, afectando principalmente a las secretarías de Salud, con mil 683.3 millones; Planeación, Finanzas y Administración, con mil 299.8 millones; e Infraestructura, con mil 205.3 millones. En el ámbito municipal, el ayuntamiento de Puebla encabeza la lista con un subejercicio de 555.6 millones de pesos, seguido por Tehuacán con 170.9 millones y Atlixco con 130.1 millones. El informe subraya que el subejercicio no es un ahorro, sino un incumplimiento de metas que se traduce en falta de servicios y obras públicas para la ciudadanía, como clínicas sin insumos o calles sin reparar. Esta situación evidencia una planeación financiera dispar en la entidad, ya que mientras unos municipios no gastaron su presupuesto, otros como Amozoc reportaron un gasto mayor al programado.














